¿Hybris?, ¿qué es la hybris? ¿Cómo definir el concepto que se esconde tras un término griego ya de por sí intraducible? ¿Es la hybris orgullo?, ¿desmesura en nuestros actos?, ¿es la violencia de los poderosos hacia los débiles?, ¿es simple chulería?, ¿desprecio hacia los demás?, ¿es sólo el trágico error de los héroes en los dramas griegos?..., ¿es “conmigo al fin del mundo”? Supongo que es un poco de todo eso, una mezcla…. Es hybris. Es la Torre de Babel.
Sea como fuere, y aunque no sepamos expresarlo con palabras, la hybris (vale decir el personaje afectado por ella) ha estado con nosotros desde el principio de los tiempos con Adán y Eva hasta nuestros días, como una enfermedad crónica de la Humanidad. Porque de una enfermedad se trata y, como tal, puede resultar mortal y acompañarnos hasta el final de nuestra existencia o, con un tratamiento adecuado, tener cierto grado de cura (nunca completa, me supongo). Aquiles, el héroe homérico, es el paradigma de los primeros: orgulloso, arrogante, deificado en vida y convencido de sí mismo hasta el momento de enfrentarse a su destino. Sansón, el bíblico, pudo ser ejemplo de los segundos, pero su arrepentimiento no le libró de un trágico final con lo que la cura no fue completa. Así que elijo a Segismundo, el personaje calderoniano que tras su auge y caída emerge de nuevo con un mejor conocimiento de sí mismo que le permite reclamar el puesto que en justicia le corresponde.
Son “hybris” mitológicas e “hybris” literarias y, por lo tanto, simbólicas. Pero también las hay reales, antiguas y modernas, pasadas y actuales. Nerón fue un ejemplo de “hybris” (Calígula no, él era loco), Enrique VIII quizás también, Hitler (sobre todo al final), Stalin, Mao, Mussolini… Pero no hay que irse a grandes personajes históricos con grandes epopeyas a sus espaldas para encontrarlos, personajes de los que, por lo demás, no podemos estar del todo seguros ni de sus motivaciones ni de sus circunstancias…, están demasiado observados por la Historia y, probablemente, distorsionados por ella. Es más fácil encontrarlos en nuestros días y cerca de nosotros. Vamos a ver…
Valdano, el juzgador de talentos ajenos que da por descontado el propio aunque nunca lo haya podido demostrar… Contador, a quien su duelo con Armstrong por la jefatura del equipo hizo despertar (como Segismundo) su lado hybris… Nadal, el anti-hybris, hasta tal punto que casi da grima tanta humildad…, Valentino Rossi, talento desmesurado pero cero-hybris… Almodóvar (no añadiré más)…, …, …, y el más claro de nuestras hybris actuales, Zapatero, líder mesiánico convencido de su propia valía y de la justicia y validez de su misión, convencido de su visión de la historia pasada y de la por venir, aposentado en una irrealidad tan tozuda que sólo podía llevarle a la negación de todo lo que no encajase en ella…, convencido, en fin, de que sólo una pirueta del destino podía llevarle a caer en ese error trágico de los griegos y, en consecuencia, en la inmortalidad, en la que ha de acabar para encontrarse con Aquiles, con Nerón y con su abuelo (el bueno, no el malo).
Así que ojo con la hybris y ojo con los “hybris”, ambos acechan en las esquinas más sombrías de los callejones de nuestra personalidad. Nadie está libre de peligro.
Salvo yo, claro. Yo no soy un “hybris”…, ¿o sí?

Segundo intento... (han sido 7, al final)
ResponderEliminarValdano, a su casa, que es donde mejor está, perpetrando poemas. Dos que mandan en lo mismo, no manda ninguno, y todos al abismo.
Zapatero, mejor en León, a buen recaudo, y sin salir a la calle, por si acaso.
Chacón fue a por lana y salió trasquilada, y todo por atreverse a decir... lo que dijo. Ya se sabe que, en la Secta, solo habla el portavoz.
Y Rubalcaba, ¡angelito!, se va a pegar una nata de consideración, porque él mismo abrió la caja de los truenos ("Este país no se merece..."), y la gente está un poco harta de mentiras, embustes, trinques y mangoneos. Y, además, hay mucha, pero que mucha gente que no olvida. Entre medias, vayan preparando un bocata con Griñán (que acabará haciendo bueno a Yáñez "el gafe", ya verán...) y otro con Patxi, que ya se ha quedado a los pies de los caballos, por bocón.
¿Hybris? Nos salen por las orejas, ya.
¿Y los Pepiños, Chaves, Marcelinos, Odones? ¿Como se catalogan estos homúnculos de segunda fila? Estos si que acechan por las esquinas.
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