Dice Savater en una entrevista que “…haber leído a Spinoza o Montaigne te puede cambiar la vida, pero si eres un tarugo con ojos que sólo lee el Marca, lo que te influye es lo que dice Florentino Pérez…”. Así que soy (o casi) un tarugo, porque el Marca es de lo poco que leo (hasta donde se puede leer un diario deportivo, empresa azarosa dada la nula información que en realidad contienen), aunque lo de la influencia vital en mí de Florentino lo puedo negar tajantemente: no recuerdo haberle oído decir nunca nada.
Pero, si así fuera… ¿qué pasa?, ¿qué hay de malo en ello? ¿Qué habéis hecho los filósofos y profesores de filosofía por la Humanidad? ¿Habéis dicho algo realmente original, algo definitivo, algo que nos dé una explicación final de nuestras miserables vidas? Repasemos…
Heráclito: “… todo fluye, somos y no somos…”. Pues muy bien, pues vale, pues me alegro. Sócrates: “sólo sé que no sé nada”. Ni yo tampoco. Santo Tomás de Aquino: “sólo Dios puede crear”. Eso se lo sacó del Catecismo. Descartes: “pienso, luego existo”. Otro como el griego. Spinoza: “… todo está determinado…”. O no. Leibniz: “debe existir una razón suficiente para que cualquier cosa exista”. O tampoco. Voltaire: “el hombre debe tomar las riendas de su destino”. Pero si Spinoza decía lo contario… Rousseau: “el ser humano es bueno por naturaleza”. Tú verás. Kant: “…, la razón pura…, la cosa en sí inaccesible,…”. Pues ¡hala! a pensar y pensar (para mí que está mal traducido). Schopenhauer: “… el impulso egoísta de la Naturaleza...” Adiós Rousseau. Kierkegaard: “… una verdad por la que vivir y morir…. Faemino y Cansado. Marx (…el hombre mismo…), Nietzsche (… el superhombre…), Ortega (… mis circunstancias…), Sartre (… la nada…, éste además era un cabroncete que rechazó el Nobel públicamente para quedar bien mientras lo intentaba cobrar de extranjis), y así hasta donde ustedes quieran o sepan seguir, que yo no sé más, ni menos.
No niego la categoría de todo lo anterior ni de las mentes (brillantes por lo demás) que alumbraron tanta palabrería. Lo digo en serio, no lo niego. Pero hasta donde yo llego me parece un intento más o menos laico de explicar lo de siempre, de eliminar nuestro más profundo terror, de prepararnos, al fin, para lo inevitable. Y eso es algo que, a lo largo de un montón de siglos, han venido haciendo ya, con mayor o menor fortuna, todas las religiones, y en especial la nuestra, la católica, el rito por antonomasia, la huida perfecta si quieren, pero hablando claro y llamando las cosas por su nombre.
La filosofía ha intentado entrar en el juego, y lo ha hecho con éxito dado que parece que el destino inexorable de la razón humana es la duda y la consiguiente pérdida de la fe. Enhorabuena por el intento, seguid con ello porque me temo que la cosa va a más.
Pero si se trata de un juego (y podría ser que sí) cualquier conjunto de reglas nos puede valer, hasta las del fútbol. Así que, en realidad, leer el Marca no debería estar tan lejos de los Diálogos de Platón, de la Summa Theologiae de Santo Tomás o del Discurso del método de Descartes.
Claro que, ¿quién soy yo para poner en tela de juicio a tantos y tan preclaros héroes intelectuales de la Historia Mundial ?
Nadie, sólo un tarugo…, lector del Marca, para más inri.

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