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viernes, 20 de mayo de 2011

LO QUE DA MIEDO

¿Qué nos da miedo?, ¿qué les da miedo? Algo será. Veamos…

En el punto álgido de la campaña electoral (a quien Dios confunda como hizo con Almodóvar) Rubalcaba ha desertado de sus obligaciones partidarias, nos ha dejado huérfanos de diatribas, avisos y amenazas para volver raudo a sus obligaciones profesionales de jefe de polis y ladrones. Ha abandonado el coso a punto de salir el sexto de la tarde para decirnos: “se hará o no se hará lo que se deba hacer, pero siempre de una manera proporcional”. ¿Proporcional a qué?, ¿de qué tiene miedo?

Mientras tanto don Zapatero ha puesto su ceño más fruncido, su mirada al infinito más penetrante, su gesto más enérgico para decir y decirnos a todos: “yo os entiendo, sé por lo que estáis pasando, venid conmigo y contadme vuestras cuitas”. Lo ha dicho tan sinceramente ensayado que parecía temer algo…, ¿el qué?

A Cayo Lara se las han puesto como dicen que se las ponían (desconozco el qué) a Felipe II: ¿cómo que os prohíben?, semejante atentado a la libertad de expresión no se puede tolerar…, ¡ahí voy yo! Se ha dado más prisa de la que hubiese tenido en cerrar las puertas de su cuartel general de haber visto aparecer a los Reyes Magos por la esquina de la calle Belchite en Madrid. Tanta prisa sólo puede significar pánico…, ¿a qué?

Sólo el miedo puede explicar la falta de cintura de Cospedal ante las preguntas sobre qué debía hacerse: “sólo hay que aplicar la ley”, o el permanente enfado (con motivos o sin ellos) de Esperanza Aguirre porque se le han instalado en la puerta de casa. ¿No resultaba fácil en realidad sacarle partido a la situación?, yo creo que sí. Sólo era necesario no tener miedo.

¿Rajoy? Revoloteando..., de flor en flor.

Hoy he estado en la concentración de Huesca y sólo he visto gente diciendo cosas corrientes, más o menos sinceras, más o menos descabelladas y muy distintas unas de otras, gentes con traje y corbata, gentes con rastas, con palestinos y sin ellos, gente totalmente diferente a mí, pero… ¿y qué? Yo estaba allí y ellos también, y no teníamos miedo.

Miedo me da la noticia de El País en la que se da cuenta de los manejos de algún ejecutivo de una aseguradora alemana (Munich Re) para llevar mujeres a las convenciones de sus comerciales. Y me da miedo, no los manejos (groseros por lo demás) sino la respuesta airada de una ministra de Sanidad y Emancipación (sí, lo han leído bien) de Renania del Norte-Westfalia: “… si tuviéramos una cuota obligatoria de mujeres en los consejos de administración, no sucederían estas cosas…”

¡Arrea!, eso sí que me da miedo.

Me voy a la concentración antes de que den las doce y me convierta en calabaza, a ver qué pasa Rubalcaba-Cospedal.

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