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viernes, 20 de mayo de 2011

ES DON DON DÓ-DÓ-DON DON...

... es Don Dinero...

Me van a perdonar pero, para lo que ahora mismo me ilumina, cuadra mejor el soniquete de Paco Ibáñez que la austera ironía del madrileño del Siglo de Oro. Porque no me negarán que es para ponerse a cantar, e incluso para dar alguna que otra cabriola, lo que está cayendo día sí y día también en nuestro solar patrio en lo que información económica se refiere.

Y no hablo de cuestiones tan banales como unos miles de parados más o menos, o unas décimas arriba o más arriba del Euribor, o un incremento baladí en el diferencial de la catalogación de nuestra deuda con respecto a doña Ángela Merkel. No señor, de lo que yo hablo es del espectacular ascenso en el nivel de nuestra estima de los personajes estrella del momento: los banqueros.

Y eso que todos tenemos (seguro seguro) más de una queja de nuestro admirable sistema financiero. Quejas de andar por casa, claro, quejas a nivel de la calle, quejas que, como es natural, a nadie importan, salvo a la propia calle, y a los que quedamos en ella. No son nada, millones de quejas que no son nada. Más la otra nada de los millones de quejas sobre los operadores de telefonía móvil (dos millones de nadas, pero la segunda es para otro día).

Y yo me pregunto... ¿cómo puede ser? ¿no eran las izquierdas progresistas, proletarias y, ante todo, anticapitalistas? ¿no éramos nosotros, los fachas, los esclavos del gran capital? ¿no merecía el pueblo llano que alguien levantase una mano en su defensa ante los continuos atropellos de los secuaces .... (aquí pueden poner ustedes el calificativo)?

¿No era la democracia la gran solución para todos los males del mundo? ¿no era la democracia de partidos la panacea para todos nuestros problemas? Pues puede que sí.

Pero no estamos en una democracia de partidos, estamos en una partitocracia. Y, así, el partido todo lo puede, todo lo decide, todo lo soluciona..., lo llena todo. Es tu vida, entras en él en tu juventud y tienes la vida solucionada. Pasillos, ascensos, palmaditas, una frase oportuna, un apoyo acertado y, ya está, esta es tu vida. El partido es un organismo poderoso, con todos los resortes necesarios para hacer de ti, pobre mediocre, una estrella del futuro...

Pero eso cuesta mucho dinero, y no crean que se puede financiar con aportaciones del Estado (que también), no, hay que pedir dinero prestado... ¿a quién?

Pues eso, que los intereses suben y bajan, el Euribor va de aquí para allá, pero nosotros no podemos estar seguros de qué dice la letra pequeña de sus contratos.

Pero podemos imaginárnoslo, yo al menos puedo. Es de lo poco que queda, de momento, gratis. Porque ...

... poderooooso caballeeero, es don don dó-dó-don don, es don dinerooo ...

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