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viernes, 20 de mayo de 2011

EL ÍNDICE

Nos señalan continuamente. Por cualquier motivo, en cualquier situación se dirigen a nosotros con el ceño fruncido, serios, imponentes, intimidándonos con su absoluta superioridad: "Esto es lo que hay" ..., "Haced esto o aquello" ..., "Tened cuidado" ..., "Ojo con lo que viene" ..., "...", "El mundo se va a acabar"..., ¡ah!, ¡se me olvidaba!..., "EL CAMBIO CLIMÁTICO".

Sí, nos señalan con su dedo (el índice, claro está) acusador porque, ¿no lo sabían?, nosotros tenemos la culpa. Del hambre en el mundo, de las guerras, del terrorismo, de los avances de la derecha, de la explosión del Krakatoa y, al fin, del manido cambio climático. Y no digo que no, alguna responsabilidad habremos de tener de lo que pasa en nuestra casa si vivimos en ella. No digo que no, pero me molesta que me señalen con el dedo como si con ellos no fuese la cosa. Y alguna culpa tendrán, me parece. Todos.. y miren por dónde, hasta los japoneses.

Dicen ahora que, con todo lo que les ha caído (y ha sido y está siendo mucho) que lo de la ecología no va a poder ser, que ellos de momento pasan (¡ojo!, tampoco fueron nunca muy partidarios del asunto). Pero si le sumamos a esto lo del parón nuclear alemán y alguna duda que empieza a surgir en Francia nos encontramos con que, ¡pásmense!, se ha disparado la cotización de los cupos de emisión de CO2 para los próximos años.

¿Se lo pueden creer? No es que yo tenga muy claro todo este asunto del cambio climático pero..., si el personal está por la labor ¿cómo se explica? ¿cómo puede ser que la mierda salga a Bolsa?

¿Cómo es posible que un también me señale un índice bursátil y cotice al alza o a la baja el futuro de mis hijos?

(Y de los suyos) 
           

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