¡Ay! El Madrid (el Real, ¿cuál si no?, ¿hay acaso otro?), el Madrid ha perdido su partido de hoy, ¡ay!. Creo que en Libia, mientras tanto, las fuerzas rebeldes (sublevadas que las llamo yo) siguen con esa extraña campaña turística que consiste en recorrer la carretera de la costa de este a oeste y de oeste a este, subidos en camionetas, todoterrenos y burros enjaezados sin más motivo aparente que el de disparar ráfagas de kalashnikov al aire de vez en cuando. No me importa, ¡ay!, el Madrid ha perdido hoy.
¡Ay! Mañana Guardiola (don Pep) hará unas cuantas declaraciones conmiserativas con nosotros -los merengues- desde sus pantalones pitillo de culo apretado (que no prieto). En Japón, a estas mismas horas, sigue habiendo un grupo de héroes luchando por su vida, la de sus vecinos y, un poco también, por la nuestra. Todo mi homenaje para ellos pero hoy no me importa tanto porque..., ¡ay! mañana nos tendremos que comer las declaraciones de don Pep(ito) con patatas.
¡Ay! El otro canalla, Preciado, el arrojado astur de principios del XXI (Cascos ya no cuenta) debe de estar (...) para sus adentros pensando en qué elegante declaración hacer en la rueda del post-partido. En España cinco millones de parados se preguntan qué diablos les importa de si ETA, de si elecciones, de si el 11-M o el 19-H..., algunos de ellos están a punto de salir del circuito de las personas normales. Muchos han salido ya. Pero hoy no estoy para ellos, no hoy..., ¡ay! Manolo Preciado debe de estar comiéndose las uñas para callar esa bocaza que Dios (debió ser él, supongo) le dio.
¡Ay! Mi adorado Mourinho ha perdio su récord de no sé cuántos años sin perder en casa y esas cosas le molestan mucho, seguro. No estará de muy buen humor, ni yo tampoco. Mientras tanto me dicen que Zapatero dice que no, que se va, que no vuelve, que doble salto mortal hacia atrás con pirueta y tirabuzón..., y a caer de pie. La mitad del país está de fiesta y la otra mitad se limita a mirar de reojo al de al lado. Pero no estoy para milongas porque a día de hoy soy casi más mourinhista que madridista y no tengo el cuerpo para jotas..., ¡ay! el récord de Mourinho ha caído.
Soy insustancial, endeble y raquítico, melifluo, antiético, antitético y antiatlético. Soy un desecho moral de la humanidad, soy la pera limonera, soy cargante, aberrante, fantoche y pagado de mí mismo. Soy muchas cosas y casi todas malas pero soy del Madrid de siempre (de los de siempre, para el que me quiera entender) y hoy, ¡ay! hemos dicho adiós a la liga. Hoy las risas, las sonrisas y hasta las medias sonrisas serán culés.
Y no es fácil vivir con eso en esta España desestructurada de nuestras desdichas..., hoy no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario