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viernes, 20 de mayo de 2011

PERO OIGA...

Citando a Marx (Groucho, por supuesto): “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, y, para la ocasión, yo también los tengo: me alegro de lo de Bin Laden (Osama, no Obama), si está muerto, bien muerto está, si le han reventado la cabeza, pues me parece muy bien, si previamente un negro armado con una “…” descomunal le ha hecho hombre o pato, pues también. Pero oiga…

Pero oiga…, que vivimos en la era de la imagen digital, de la información gráfica inmediata, de intrépidos reporteros de guerra gráficos que (vivos o muertos) son capaces de sacar una foto a Boris Yeltsin (en paz descanse) en una reunión de Alcohólicos Anónimos, que…, que dudamos de Gadafi por no ser capaz de enseñarnos una foto clara de los cadáveres de su hijo menor y sus cuatro nietos…, que ésta es la Humanidad de Santo Tomás, que no nos creemos nada que no haya sido “visitado” previamente cinco mil veces en Youtube…

Pero oiga…, que se supone que ha sido un comando de élite norteamericano el que le ha dado para el pelo (el de la barba) al tal Osama (no Obama), que digo yo que alguna cámara de fotos digital de, al menos, 8 Megapíxeles llevarían encima, o algún móvil de tercera generación para llamar a sus casas…, o alguien encargado de dar fe de sus acciones.

Pero oiga…, ¿qué diablos pintan esos fornidos muchachotes nacidos en Massachusetts, Iowa, Florida, Ohio, o por ahí, oficiando unos funerales islámicos con fervor y respeto por los usos del lugar?, ¿enterrado en el mar?

Pero oiga…, que yo me creo que sea verdad, que no lo niego (cuando el Primer Ministro israelí lo ha anunciado me lo he acabado de creer, a ellos no se atreverán a engañarles), pero sólo se me ocurren barbaridades para explicar la ausencia de pruebas gráficas: por ejemplo, que el cacareado tiro en la cabeza haya sido, en realidad, una somanta de hostias tal que no lo conocería ni Mahoma que fuese citado para la ocasión; que lo mataran, en realidad, hace algún tiempo y hayan esperado al momento oportuno para soltarlo (sea la que sea la oportunidad esperada), que haya sido visto por la zona Peter Griffin acompañado de su hijo Stewie y no sepan a qué atenerse, que…, que ante la reacción previsible de los alcaedos y similares no quieran ofenderles más de la cuenta enseñando el cadáver de su líder…

… enseñando el cadáver de su líder…, y será eso, supongo, pero de ser así, ahora mismo el ofendido soy yo, yo y los miles de familiares de las miles de víctimas que el pollo ése ha causado o promocionado el solito.

Pero oiga…, ¿no nos merecemos un poco sangre justiciera?, ¿un poco de crueldad contenida?, ¿un poco de venganza cumplida?..., ¿un poquito de por favor…?


(Y, mientras tanto, Esperanza Aguirre nos recuerda que nuestro protagonista de hoy jamás admitió su responsabilidad en lo del 11-M, con lo que no queda muy claro cuál debería ser nuestro nivel de regocijo por lo de Osama –no Obama-, si alto, bajo o moderado).

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