Veamos, no sé si tengo uno, dos o dos mil lectores, seguidores asiduos de esta cosa llamada blog que no acabo de entender qué diablos significa, salvo el gusto que me da ponerme en un teclado y sentir que, por unos instantes, tengo algo importante que decir..., que a lo mejor resulta que sí.
No sé si tengo uno, dos o dos mil, pero de ninguna manera quiero engañar a nadie. Ni quiero ni me importa si alguien se siente engañado, pero no quiero, no es mi objetivo. Eso que quede claro.
No sé si tengo uno, dos o dos mil personas atentas a estas notas pero, en contestación a una de ellas, debo aclarar que es verdad que no me importan la mayoría de las cosas que pasan en el mundo y que se supone que deberían importante. Que es verdad que Gadafi, Obama, Sarkozy, Mubarak, Zapatero, Rajoy, Hitler, Salin, Mao, Fidel o Fuman-Chú son personas que no tienen nada que decirme, que no me interesan gran cosa. Que es verdad que me divierten más las noticias del corazón-corazón que las de la rabiosa actualidad política. Que es verdad que considero más importante como institución al Real Madrid Club de Fútbol que a la Organización de Naciones Unidas.
Que es verdad que hoy mi corazón está con los japoneses, y con los niños robados, y con los curas párrocos de 80 años que aguantan el tipo como pueden aunque no acaben de ubicarse en este mundo del siglo XXI.
Que es verdad que me aburren ...
Que es verdad, que soy así, que no tengo nada que decir, que, de hecho, hoy no pensaba escribir nada pero ..., las cosas del correo electrónico, me siento impulsado a contestar.
(It ain't me babe, no no no, it ain't me you're lookin' for, babe, que ya decía Dylan).

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