Eso le decía, con ese aire cansado que da la superioridad intelectual consciente mezclada con el afecto sincero hacia el contertulio, eso le decía -digo- Astérix a su amigo del alma, a su compañero de la infancia, al confidente de las escasísimas noticias acerca de su personalidad interna que nos llegaban: "¡... mi buen Obélix ...!", y todos lo entendíamos. Pero lo que más recuerdo es cierta ocasión en la que el intrépido galo, ante una situación en la que su compañero debía enfrentarse solo al mayor de los peligros, a la exposición pública de su propia ignorancia, le daba un consejo impagable: "... di lo primero que se te pase por la cabeza ...". Pero lo que resultaba auténticamente demoledora, dura y fresca a la vez, era la respuesta de Obélix: "... pero Astérix, es que hay veces que por aquí (señalando con un dedo índice su propia cabeza) no pasa nada ...".
Y en eso estoy. Prometí en mi primer día de bloguero que no acudiría necesariamente a la actualidad periodística -política o no- para rellenar tan escaso número de líneas, que sería, en fin, ocurrente y personal, pleno de vigencia y atemporal, discreto y brillante si llegaba el caso. Pero el caso es que " ... hay veces que por aquí no pasa nada ...". Y en esto estoy ... ¿Se habrá agotado la fuente de mi ingenio, el almacén de mi propio Fénix?
O, burla burlando, ¿habré completado ese mínimo de quince o veinte líneas con las que mantener el pabellón enhiesto?, ¿con las que dar el pego? Parece que sí, que mañana será otro día.
¡... mi buen Obélix ...!

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