Siempre que vuelves a casa…
Me pillas en la cocina…
Embadurnada de harina…
Con las manos en la masa…
Más o menos esto cantaban al alimón Sabina y Vainica doble en la cabecera de aquel programa de televisión de los 80 que, presentado por Elena Santonja, llevaba precisamente ese nombre: “Con las manos en la masa”. La verdad es que lo mismo hubiese servido como proclama de la extinta Sección Femenina que como panfleto de igualitario de nuestra querida Bibiana, azote de machistas y redentora de mujeres descarriadas (descarriadas en lo político, claro).
Y con las manos en la masa tengo la sensación de haber pillado (supongo que no sólo yo) en la portada de hoy de El País (azote y redentor también, aunque de otro tipo de cosas, pero en fin…) a los muy populares –por conocidos, ojo- Rubalcaba y Trillo. Parece ser que “negocian los términos en los que se debe proceder a la impugnación de las listas electorales de Bildu”, o algo así, que no sé si mi memoria es la que era, pero es la que es.
Y pienso que a lo mejor lo que quieren decir es que están cocinando un acuerdo con Bildu si se presenta este o aquel abertzale, si quitamos un sanguinario y ponemos un mercurocromo, si esa chica no, por favor, que es muy fea, que mejor la de al lado que está de mejor ver. Así que están entre pucheros cocinando, ¿el qué?, un pucherazo.
O a lo mejor están negociando con los jueces (que digo yo que serán los que a última hora firmen) que si sí o que si no, que si mañana o que si pasado, que si todos, que si la mitad o que si la cuarta parte. Así que allí estarán entre pucheros negociando, ¿el qué?, un pucherazo.
O puede que incluso estén allí, entre ellos, chalaneando lo que conviene o no conviene hacer, lo que les conviene o no les conviene hacer, susurrando, en voz baja, no sea que alguien escuche al otro lado del titular. Con sonrisas, apretones de mano, palmaditas en la espalda y, si es necesario, algún que otro beso a tornillo. Así que allí estarán entre pucheros chalaneando, ¿el qué?, un pucherazo.
Poca cosa en realidad, muy poco para quienes ya en otra vida, anterior o posterior a la que sufrimos ahora, han cocinado, negociado y chalaneado con jueces del constitucional (sí, con minúscula), estatutos de Cataluña (con minúsculas y eñes), con etas, con maletas (de dinero, seguro) y con cualquier otra cosa susceptible de ser cocinada, negociada y chalaneada.
Embadurnados de harina y con las manos en la masa.
Les he pillado.

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