Puedes ser listo o tonto, feo o guapo, alto o bajo, cachas o esmirriado, culé o merengue, ... socialista o del pepé. Puedes ser lo que quieras, facha o comunista, moro o cristiano, palestino o judío, ruso (antes soviético) o americano, pero hay dos cosas que nunca puedes -o debes- ser: no debes ser un maleducado y, por encima de todo, hagas lo que hagas, no tienes que comportante con desfachatez.
Y desfachatada (¿se puede decir "desfachatada"?) fue la actuación de Televisión Española el viernes en su programa de "selección" de nuestro representante para el próximo Festival de Eurovisión. Para los que lo vieron ahorraré comentarios, para los que no, tiempo; no creo que les interese. Pero ni el horror evidente de la canción finalmente elegida, ni la increíble actuación de la conductora del programa Anne Igartiburu (a las órdenes de quien fuere) deben ser admisibles en un país (¿país?) que quiera (¿quiere?)
llamarse España y tener representación en los foros internaciones, aunque estos foros sean un festival de la canción y se llamen Eurovisión (que a mí me encanta, por cierto).
Digo todo esto con el asombro propio de la ocasión, con toda educación, pero sin la más mínima desfachatez.

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