La tele hace mucha compañía, al menos a mí. Por eso es de las primeras cosas que hago cuando llego al mediodía a casa y no hay nadie. Y me trago lo que pongan, en los canales más inverosímiles, así, a boleo, aquí te pillo aquí te mato. Y, si me toca, me voy a la cocina a preparar la comida (sí Bibiana,yo hago la comida), pero no la apago, la oigo desde la lejanía (no tanta, no crean) y, de vez en cuando, paso a saludarla y ver cómo le va.
En una de éstas, hoy, me he encontrado con una película española del año 83 (1983), cuando ya plenos de democracia y parece que libres de ataduras y traumas del pasado reciente podíamos largar y decir lo que quisiéramos. Y allí estaba Alfredo Landa en una de esas que tanto hicieror reír a unos y echar sapos y culebras a otros: "Las Autonosuyas".
Si no la han visto la historia es bien simple: abducido por el auge de las Autonomías recién paridas (143 o 151), deslumbrado por los oropeles de los mandatarios regionales (143 o 151), ávido de gloria y poder (143 o 151), el alcalde de un pueblo (don Alfredo) decide montar un tinglado parecido con otros altos munícipes de la región y organiza una reunión para repartirse cargos, prebendas, salarios y autoridades varias.
La cosa no pasaría de tener ese poco de gracia si no fuese porque aquí, en Aragón, y quizás en otras partes de España (que no lo sé) dieron en alumbrar hace unos años un asunto parecido -con las mil excusas de democratización y acercamiento al pueblo de rigor- al que fueron a llamar "Comarcalización", agujero negro negrísimo en el que desaparecen hasta nunca jamás los cuatro duros que nos quedaban y que ya no tenemos. Cuatro duros o cuatro mil, para el caso es lo mismo, pero en algún bolsillo estarán..., casi seguro.
Así que quiero en esta ocasión homenajear en la persona de Alfredo Landa a todo aquel equipo de personas que, a la manera del famoso médico francés del sigo XVI, supieron ver con tanta clarividencia y antelación lo que el futuro nos deparaba, y depara. A ustedes y a nosotros.
(Para que luego digan del denostado cine español..., salvo Torrente, claro).

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