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viernes, 20 de mayo de 2011

REAL-I-DAD

En casa, a las tres y a las nueve (pm’s ambas), cuando los telediarios vamos, los de la uno, que son los que vemos por inercia, por costumbre, por historia…, y porque no encontramos nada que nos induzca al cambio…, cuando los telediarios, pues, enchufan sus sintonías, nos pille cómo y dónde nos pille, acudimos prestos a ver y escuchar los titulares. Que si esto…, que si aquello…, que un partido y otro, que este o aquel país, que ya llevamos no sé cuántas mujeres asesinadas este año, que si el cine español, que si la butifarra catalana, que si el fútbol, que si el básquet (hay que ser hortera…)…, que si el tiempo. En fin, que en dos patadas ya te has puesto al día y a otra cosa. Pero normalmente, por educación y por vagancia, dejamos la tele encendida y nos lo tragamos todo hasta el final…, con dos excepciones: que haya perdido el Madrid (no lo soporto) o que estemos en campaña electoral y…, ya se lo pueden imaginar…, mítines, declaraciones, mítines, insultos, mítines, banderetas y banderolas, mítines, “que viene la derecha”, mítines, “que la izquierda se quiere quedar”, más mítines, y más mítines, y más dinero (suyo y mío) a la basura, y más mítines, y la educación por los suelos, y más y más mítines, y autonomías por doquier que para eso somos un país descentralizado, ¿qué se habían creído?, y más y más y más…, derroche, derroche, derroche. Somos un país de medio pelo, pero vamos de sobrados, que a demócratas, avanzados y progresistas no nos gana nadie. Y si nos gana…, ¿será por dinero?

Pues claro que no voto, claro que no encuentro motivos que me hagan sentir la menor ilusión por entregar diez minutos de un domingo y mi intimidad intelectual (que la tengo) a un grupo de personas-personajes que jamás me han demostrado que estén allí por nada más que por sí mismos. Vale, unos más y otros menos, pero confianza de verdad…, ninguno…, que yo conozca.

Y ahora van estos de Democracia Real y se presentan como que son otros, distintos, que abominan de los grandes partidos (¿los pequeños son buenos?, ¿tienen naturaleza roussiana?), y de los organismos internacionales que manejan las cosas (todas occidentales, claro, de China, por ejemplo, ni palabra), y todo eso está muy bien salvo…, salvo que el aspecto y la edad, y hasta la nacionalidad de algunos de los democraciorreales presentes me parecen un tanto sospechosos (sí, ya lo sé, soy un carca) por la densidad de sus características, y salvo porque han ido a “manifestarse pero menos” delante de la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid (Espe) y no de la Moncloa (Zapa).

Soy desconfiado, pero es que tengo ojos y ya he visto muchas cosas y muchas charlotadas. Y no vale sentarse en la calle diciendo que eres lo que no eres (no lo son) si no eres capaz de decir algo concreto y REAL (listas abiertas con circunscripciones electorales y autonomías de perfil bajo, por decir algo) I de DADme algo que me haga confiar…, en algo.

(Perdón por las mayúsculas, no me he podido resistir).

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