Powered By Blogger

lunes, 21 de noviembre de 2011

NO LO ENTIENDO

… y tal como no lo entiendo lo digo: no entiendo la ley electoral, o los números que de ella se derivan, del mismo modo que no entiendo las alegres y optimistas valoraciones de todos y cada uno de los actores que en estos eventos se presentan ante el público: “¡he ganado, soy el mejor!”, “¡he perdido, pero por poco, así que…!”, “¡he perdido por mucho pero la culpa es de un gato negro que pasaba por ahí!”, o la gran retraca final del jaleado por sus “manolas” partidarias (¡Ruuubalcaaba…!) cuando dice haber “recibido el mandato de los españoles para hacer una oposición…”, como si alguien votase para que su candidato perdiese y se pasase los próximos siguientes años buscándole las cosquillas al jefe.

Pero me he perdido, o casi. Así que vuelvo a mi camino inicial: no entiendo la matemática electoral. Y voy a intentar exponerles mi ignorancia con un ejemplo: UPyD (lo de Rosa Díez). Resulta que ha obtenido 1.131.923 votos (que ya es contar con detalle), lo cual se traduce en 5 escaños, pero por no sé qué de que no llega al 5% de los votos (supongo que a nivel nacional) no puede permitirse un Grupo Parlamentario propio (cuyas ventajas desconozco y, además, no me importan). Mientras tanto AMAIUR (nombre de partido que parece como de Mocedades) reúne 333.592 desgraciados (en todos los sentidos) y le salen 7 diputados y grupo (y más financiación, seguro) para ellos solitos. No recuerdo mucho de Proporciones y Probabilidades matemáticas, hace ya demasiado tiempo, pero lo anterior viene a significar que Mi voto (si yo hubiese votado a UPyD) valdría como 3,75 veces menos que la de un vascote o vascota de Amaiur. En el caso del PNV la cosa no es tan flagrante, repasen las cifras y díganme si no les sale alrededor de 3,49 veces más. ¿Y lo de CIU, esa coalición que parece dirigida por un Representante Comercial de tejidos al por mayor y un Batería de Rock que ha perdido los tambores? Pues hagan el cálculo, es fácil: un 12% menos de votos a nivel nacional (nacional español, se entiende) y más del triple de representantes, más del triple de subvenciones estatales (estatales españolas, se entiende) y más del triple de poder… (¡¡¡!!!)

No lo entiendo.

¿Puede alguien explicármelo?

viernes, 18 de noviembre de 2011

20-N

No sé quién ha sido, de verdad. No suelo prestar atención a estas cosas pero alguien ha dicho en estas últimas horas (¡por fin!) de campaña electoral que “… de la crisis sólo se sale con democracia…” Supongo que ha sido, en parte, un intento de animar a la gente para el domingo que se nos viene encima y, en parte, una velada referencia a lo que les ha tocado a griegos e italianos. Pero sea por auténtico interés en la promoción del sistema o por miedo a perder el chollo de cada cual lo cierto es que no entiendo la frase… “… de la crisis sólo se sale con democracia…

Veamos, cualquier imbécil (y en España hay muchos) sabe que lo que llega de frente es muy gordo y que hay que tomar decisiones duras y difíciles, decisiones basadas en datos, en análisis de lo pasado y en proyecciones de futuro. Decisiones, en suma, técnicas e impopulares. Y yo, con mi Licenciatura en Empresariales a cuestas, no las entiendo, desconozco sus bases y no alcanzo a ver la más mínima consecuencia. Y no soy tonto. Así que no puedo creer que la suma de millones de personas menos preparadas e inteligentes que yo en su mayoría puedan entre todas sumar una voluntad coherente con la situación que tenemos que afrontar.

Por eso, mi única duda es si debo ir a votar en contra de todas mis convicciones o debo ayudar a que alguien, uno solo, tome las decisiones que crea convenientes…, y rezar para que acierte… Claro que ese alguien también se ha manifestado contrario a la solución griega (Papademos) o la italiana (Monti). Y mal vamos si la esperanza última tiene en mente los mismos miedos personales que cualquier otro.

No sé.

De todos modos mi 20-N particular sería otro, ahora proscrito.

¿Es pecado?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

LA PERLA

En una de mis cada vez más escasas y breves incursiones en los telediarios me he encontrado con uno de esos olores del pasado, una de esas inesperadas evocaciones de un tiempo ya perdido para siempre. Tengo muy buena memoria (o eso creo) pero mi sentido del olfato es casi nulo, prácticamente inexistente… De hecho, si alguien me dice: “¡mira, huele esto!” (casi siempre algún extraño arbusto campestre) tengo que hacer tanto esfuerzo físico por identificar “algo” que suelo acabar con el objeto en cuestión incrustado en mi pituitaria… A lo que iba, que son muy extraños los entresijos de la memoria cuando, con una base tan estropeada, son capaces de remontarse  veinte, treinta o cuarenta años atrás hasta un segundo concreto de una existencia ya pasada.



Y eso ha sido para mí hoy la noticia sobre cierto episodio ocurrido en el “Centro de Talasoterapia” (¿?) de “La Perla” de San Sebastián. “La Perla” que, cuando mis cuatro o cinco años de edad era una especie de club privado situado en la misma playa de La Concha, un lugar misterioso (jamás entré) y envidiado. “La Perla”, representación para mí de “el otro” San Sebastián. “La Perla”, como un palacio de Disney en la lejanía, apenas entrevisto desde la distancia de “Los Relojes”, el lugar de la playa en el que mi madre solía colocarse y colocarnos. “La Perla”, olvidada hasta hace unas horas cuando, desde las brumas del pasado, un cierto olor ha venido a traérmela de nuevo hasta mis cincuenta y pico años de hoy. “La Perla” que, ahora me doy cuenta, también me la habían robado, como tantas otras cosas, los que de un modo u otro, con zancadillas o a empujones, con insultos o con miradas, con mentiras siempre, han conseguido que el marco de mi infancia sea un lugar tenebroso y odiado. Los vascos, los pacíficos y oprimidos y asustados vascos.



Su olor es para mí de podredumbre.

lunes, 14 de noviembre de 2011

UNAMUNO

Del sentimiento trágico de la vida”, eso y muchas cosas más escribió Miguel de Unamuno en los primeros años del siglo… pasado. Era un pesado. Yo intenté hará un año leer “San Manuel Bueno, mártir” y no pude con él. Lo dicho, era un pesado. Pero al menos dejó ese título, esa combinación de palabras: sentimiento trágico de la vida. Es algo que en aquellos tiempos se podía decir, la vida era algo intrínsecamente trágico y la gente lo entendía.



Ahora no. Hemos evolucionado durante décadas hacia lo que llamamos “Estado del bienestar” (muchas cosas buenas, no lo niego; lo acepto y me aprovecho de ello como cualquiera), pero hemos dejado por el camino algunas cosas, entre ellas la idea de duda sobre nosotros mismos y sobre nuestra existencia…



Vas a un hospital, la cosa sale regular, y denuncias, te escandalizas y escandalizas a tu prójimo sobre lo que ha pasado o lo que podría haber llegado a pasar… Una abuela invierte todos sus ahorros en Lehman Brothers antes del petardazo y se encorajina a tutiplén y al juzgado…, y encima gana. Alerta amarilla, alerta naranja, alerta roja…, alertas por doquier. Para la lluvia, para el viento, para el polen, para el calor, para el frío…, alertas para todo. Se trata de que alguien o algo se haga responsable de nuestras dudas y miedos y nos diga: “tranquilos, yo me ocupo de que no os pase nada”, y nos lo creemos…, hasta que surge el desastre, y nos revolvemos furiosos en busca de un culpable…, y lo encontramos…, casi siempre. Incluso los canarios de Hierro empiezan a hablar en la tele con ese tono quejoso de quien no ha sido avisado a tiempo ni protegido convenientemente.



Yo, cuando llegue el caso, patearé, berrearé, protestaré airadamente, me quejaré con mocos rabiosos colgando de mi nariz, os culparé a vosotros, quienes quiera que seáis…, todo antes que admitir que la vida es eso, riesgo e incertidumbre, miedo y desolación, lucha y derrota…, vida en fin.



Pero ahora, aquí, sentado frente a un teclado, me permito deciros que os equivocáis, porque la sobreprotección sólo engendra debilidad, y somos, hoy, más débiles que nuestros padres.

domingo, 13 de noviembre de 2011

VAMPIROS

Yo creo en los vampiros, ¿qué pasa? Me refiero, naturalmente a los chupasangre transilvánicos, no a esos bichos asquerosos que se han quedado a medio camino entre las ratas y los mochuelos. No a los que se alimentan de la sangre de vacas desprevenidas en los campos nocturnos sino a los de verdad, los que muerden el cuello a seres humanos, preferiblemente mujeres rubias y de buen ver. No veo el problema… Existen gentes majaderas que tiemblan ante la posibilidad de encontrase con seres imaginarios como licántropos, frankensteines o chotacabras varios. Yo no, yo soy serio y sólo creo en los vampiros.



Y, por aquellas vicisitudes del plan de estudios de la Kent University, me he tenido que ver el Nosferatu de Herzog, la versión que hizo en 1979 del clásico de Murnau. No conocía ninguna de las dos ni creo que dedique un día de mi vida al original. Con la copia me ha bastado…



Y, por lo que sea, ha sido Werner Herzog el que me ha hecho caer en la auténtica realidad del personaje… ¿Qué es un vampiro?: ¿un monstruo, la sublimación sexual de no sé qué deseos ocultos, el malo de la peli…? Vale, todo eso es cierto, pero, por encima de todo, un vampiro es un muerto que quiere estar vivo. Todo lo que hace tiene ese objetivo: volver a vivir, no como un animal que se alimenta de lo que puede pillar por bosques ocultos y sombríos sino vivir (Vivir) con los otros vivos…



Y, puesto que desde que nacemos estamos muertos en realidad (no hay escape) todos somos un poco vampiros… ¿cómo no serlo?... ¿cómo no creer en ellos?



Piénsenlo.



Luego está lo de la tele, que a la que te asomas a ella ves muertos que se creen vivos y no paran de dar saltos, gritos y hasta mítines. Pero eso es otra historia.

viernes, 11 de noviembre de 2011

EL CAMBIO...

Dicen…, dicen que en Grecia la cosa está fatal, que se viene abajo, que puede quedar como en el chiste de Gila: “… sí, Grecia estar está, pero ¡cómo está!..., todo roto…, por el suelo…”. Así que para salvar a la cuna de la civilización occidental (¿?) del caos han y hemos (los europeos) decidido quitar de en medio a un político puro como Papandreu por otro político técnico como Papademos (… he intentado hacer una gracia con el común inicio de sus nombres pero no me ha salido…). Es decir, un político por un tecnócrata (en la España de los 60 fue un falangista por un opusdiano).



Dicen también…, dicen..., que en Italia la cosa está que arde y a la que se descuiden lo más entero que podremos ver en años venideros será el Foro romano, y eso la parte del templo de Saturno, que ni es templo ni es . Solución de emergencia: adiós al inclasificable (porque yo no sé cómo clasificarlo) pero simpático Berlusconi y bienvenida para Mario Monti, un ex-comisario y economista (como Papa-demos) para solucionar el bollo con un ejército de (sí) tecnócratas a su lado.



Ojalá tengan éxito ambos, por lo que les toca a ellos –que es mucho- y lo que nos toca a nosotros, que es mucho más, que para eso es nuestro.



La cosa es que… si cuando ha problemas de verdad hay que llamar a los técnicos (véase fontaneros), ¿para qué sirven los aficionados (dígase políticos)?. Aficionados que, dicho sea de paso, huyen de los problemas como de la peste, así les vaya el país entero en el empeño.


Sabido es (o debería serlo ya) que a mí me sobran todos, pero cuando a los más o menos creyentes en la religión Democracia  empiezan a asaltarles las dudas es que o bien algo falla o bien algo es mentira…, me parece a mí.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

HOY ES MIÉRCOLES

Hay quien se planta ante el televisor y sigue con fruición los debates politiqueros al uso mientras intenta desentrañar las verdades (pocas) y mentiras (todas las demás) en ellos ocultas. Hay quien se apunta al cine de la 2 (hoy una de De Niro en blanco y negro, algo tremendo). Hay quien zapea con desesperación entre los cientos de canales de la TDT o del Cable o de la plataforma que estén pagando.



Yo los miércoles los reservo para “Tu cara me suena”. Y aquí estoy, en uno de los intermedios, para contarles que Francisco, valenciano en todos los sentidos (los buenos y los malos) hoy se ha parecido a Bunbury más que Bunbury…, Bunbury, que, después de 20 años, no ha conseguido caerme mal…, y tenía todos los números (debe de ser por la importancia de llamarse Enrique). Para contarles que Julio Iglesias Jr. no hace nada bien ni mal, pero no importa porque tiene una sonrisa que te desarma desde el primer momento. Contarles que Josema (la parte mala-leche de Martes y Trece) tiene eso, mala leche, y que se muere por ganar, aunque no lo merece casi nunca. Que la Toñi (que no sé si era Azúcar o Moreno) tiene muy mal genio pero qué le vamos a hacer. Que la tal Carolina (no sé de dónde ha salido) parece de buen ver…, en ese sentido también. Que la niña mascota (no recuerdo su nombre) es un encanto, que llora siempre y que tiene registros para todo. Que hay por ahí una folclórica o así que no sé quién es ni me interesa. Y que, por encima de todos, Santiago Segura me hace reír todas las semanas con sus comentarios de velocidad de vértigo y de una inteligencia por encima de la de los demás.



Contarles también que Ángel LLacer sigue tan listo y tan gritón como siempre, que Mónica Naranjo parece esforzarse en salir del armario… (¿qué?, ¿cómo?, ¿que ya ha salido?)…, perdón, me confirman que ya lo hizo, que Carlos Latre imita a todo lo que pasa por ahí, sea persona, animal o cosa y que, miren por dónde, Manel Fuentes consigue llevar toda esta locura semanal sin que se salga de madre.



Piénsenselo, miren, comparen y si encuentran algo mejor…, es que son tontos.


Buenas noches, que se acaba la publicidad (bendita publicidad).

martes, 8 de noviembre de 2011

CÍRCULO VICIOSO

Parece que me quiera dar pena Zapatero, humillado y ninguneado por los que hasta hace poco le alababan y reían las gracias… cosas de la alta política. Pero en estas suelta eso de que los vascos han sido los principales protagonistas en el fin (¿fin?) de ETA y, claro, yo recuerdo  los terribles inicios de los años ochenta, y recuerdo las asambleas universitarias de San Sebastián (ahora Donostia) en las que los alevines socialistas clamaban contra todo y contra todos, pero de estudiar cero patatero. Y los recuerdo haciendo pasillos en la facultad y haciendo pasillos en la sede del partido, medrando, buscando un agujero por donde meter la mano o el pie, lo que fuere menester…



Y de esos pasillos salieron algunos de los actores principales y muchos de los figurantes de la tragedia de los últimos ocho años en España, y de entre ellos, el caso más paradigmático, el entrañable Pepín Blanco. Pepín, sin estudios conocidos. Pepín, sin experiencia laboral constatable. Pepín, con millones de kilómetros recorridos por sus particulares pasillos…, Pepín, a quien tantos kilómetros le han llevado hasta 30.000 millones de euros de presupuesto del Ministerio de Fomento para él solito (digo yo que alguno le habrá caído). Pepín, trapecista infinito que, en increíble cabriola, se aleja de su amado José Luis para caer en brazos de su amigo del alma Alfredo. Pepín, pues, inculto, vago, pelotillero, ladrón y, ahora, traidor a cualquier causa conocida. Pepín, yo te conocí en aquellos años, o conocí a los que en ti habían de devenir. Y te desprecié, y me aparté de ti, dejando, supongo, vía libre a lo que había de pasar. Pensé, pobre tonto, que con mi autoridad moral estaba a salvaguarda de todo.



Entonces me equivoqué, pero ahora desentierro esa misma autoridad para decirte: “José Luis, te lo mereces, te rodeaste de miseria y en la miseria te has acabado por hundir”. No me das pena, el círculo se ha cerrado.



Buen viaje.

lunes, 7 de noviembre de 2011

GUALQUIN DED

Está albototado el personal... con lo de las elecciones. Campaña electoral, precampaña, encuestas, noticias bomba y debates. Perdón, debate. el de hoy. Desde por la mañana no se habla de otra cosa y, en el breve trayecto de mi casa al trabajo la radio no ha dado tregua. Hasta Radio María (aquí hay una emisora que se llama así, en sus casas no sé), hasta Radio María, decía, ha dejado por un momento de lado a Jesucristo, a su madre y al resto de los parientes para centrar sus miras (más bien cortas, ¡qué paradoja!) en R&R.

Está alborotado el personal con lo de hoy, pero si recuerdan algo de mí en aquella primera etapa de bloguero independiente y provocador (más provocador que independiente) sabrán que yo no, que esto no es lo mío. Además, no veo el interés que pueda haber en ver cómo discuten una persona que imita de forma regular a José Mota y otro que no sabe si debe teñirse la barba de negro o raparse el coco a lo Hare Krishna. Ni los entiendo ni me interesan... ni creo que mi programa político (sí, yo también tengo uno) tenga cabida en sus intereses y, menos aún, en sus corazones. No, para mí son sólo sombras en las que apenas distingo los contornos. Son pálidos y difusos. Están como muertos aunque anden tiesos como ajos. Son los "gualquin ded" españoles.

Prefiero, también en eso, los americanos. Hoy en la tele toca "The Walking Dead".

Ya estoy nervioso.

domingo, 6 de noviembre de 2011

POR ACLAMACIÓN

Por aclamación..., buenas noches.

Por aclamación campamos por nuestros respetos.

 Por aclamación el fútbol lo ha inventado el Pep, por aclamación el juego no es tal si no se remite a la nueva liturgia tikitanesca, aunque la opción merengue haya osado asomar la cabeza del agujero. Por aclamación ser de izquierdas es mejor que ser de derechas (incluso entre estas últimas), aunque subir y bajar impuestos sean opciones iguales según convenga. Por aclamación el progresismo (hacia donde sea) es superior a la reflexión, aunque de tanto reflexionar en voz alta, las voces de los indignados hayan devenido en grito y violencia. Por aclamación el ateísmo es cierto y la religiosidad es falsedad merecedora de burla y escarnio, aunque bautismos, bodas y funerales sigan siendo punto de encuentro de casi todos nosotros. Por aclamación lo católico debe pedir perdón desde cualquier escondite y lo islámico debe ser, no ya respetado, sino elevado a los altares..., a no sé qué altares. Por aclamación la Primavera árabe es una opción respetable, y hasta apetecible y deseable, del cambio climático..., aunque la tiranía de Gadafi y la de los que vienen (y de los que están viniendo) sean parejas en designios y objetivos... (por aclamación su asesinato un accidente y su cadáver un peluche para Navidad). Por aclamación la mentira y el engaño, con una sonrisa.

Y, por aclamación, estoy aquí, de vuelta. Con las ganas justas, con las fuerzas mermadas y con el espíritu quebrado... (y lo que vendrá).

Pero aquí estoy, hoy 6 de noviembre (el 5 ya pasó), mañana... no sé... Ni si podré ni si querré.

Buenas noches, por aclamación.