Me cae mal Contador. No me gustan los que se rebelan contra el líder cuando éste lo es por méritos propios. Me suena a envidia cochina, y creo que eso es lo que sentía (y siente) Contador por su jefe, Armstrong. Yo soy de Armstrong… Así que como me cae mal (Contador) declino otorgarle la cabecera como en un principio las musas me inspiraron. Además, tampoco encajaba bien, porque no era de él de quien quería hablar sino de la circunstancia que le rodeó en el momento de su proclamación como vencedor del Giro de este año: … el himno nacional español con letra…, pero no con la letra del concurso de hace tres años sino con la anterior (y poco exitosa, la verdad) de José María Pemán.
No entraré a valorar el gesto del ciclista en esos momentos, gesto que ha sido catalogado como de sorpresa e indignación (o casi) y que a mí me pareció de “…no me entero de nada, a ver cuándo se acaba esto que tengo ganas de irme al hotel…” De lo que quiero hablar es del general …¡rasguémonos las vestiduras…, han usado un símbolo PRECONSTITUCIONAL!… Porque sí, la letra que Pemán compuso para acompañar a la Marcha Real es preconstitucional, pero es que también es prefranquista, y ¡pásmense!, también es prerrepublicana (ahora resulta que antes de la república, perdón, República, ya existía el mundo con todos sus adminículos)…, …, es que fue un encargo del general Primo de Rivera en la época de la Dictadura (la suya, la de Primo de Rivera). Vamos, que es de la época del Charleston y de Josephine Baker haciendo chiribitas con los ojos (¿se acuerdan?)…, de los años veinte, felices veinte por lo que dicen.
Y aquí estamos, pasados 80 o 90 años, desmayándonos por las aceras porque un señor (bastante pesado, por cierto) de aquella época tuvo a bien (y a bien pagado, me supongo) ponerle unas estrofillas de mayor o menos exaltación patriótica a una cancioncilla que, por lo demás, parece no necesitarla. Y aquí estamos, con el himno y la bandera a cuestas, que también nuestra enseña patria tiene su aquél dependiendo de si en el escudo hay un águila o un cernícalo, o unas columnas o unos postes de teléfono, o una corona, o una coronita, o una san miguel…, y así la tachamos de constitucional o no, o preconstitucional, o, directamente, ilegal…, aunque curiosamente nunca se hace referencia a tal característica cuando sindicalistas e izquierdosos varios hacen gala de la otra, de la tricolor, la republicana, la que, miren por dónde, esa sí que es preconstitucional, y muy ilegal, que atenta contra uno de sus primeros artículos, el de la Monarquía y todo eso.
Y con todo eso estamos, y con todo eso y más estoy yo, que acabo de caer en la cuenta de que, ¿quién lo iba a decir?, también soy preconstitucional…, concretamente del 58.
Estoy acabado. No tengo perdón.
