¿Cómo no vamos a ser distintos de los animales? ¿Cómo pretender que tenemos puntos de contacto más allá del pelo, las cuatro extremidades y la cabeza? (de peces, sapos y culebras mejor no hablo, y los bichos insectados o amebosos no cuentan). No, somos otra cosa. Nosotros sabemos escribir, somos capaces de dibujar lo que decimos y, claro, lo que pensamos.
¿Os acordáis de cuando mirabais los letreros de la calle y no los entendíais? Yo no. No lo recuerdo y no concibo que en algún momento fuese así. Quizás ahora, con las nuevas técnicas de enseñanza que consigue formar completos analfabetos hasta los cinco o seis años, pueda darse el caso, pero no en mi generación ni en las inmediatamente anterior y posteriores.
Pero, con todo, mi asombro se volvió superlativo el día en que -ya muy mayor, y casi sin querer- llegué a solfear una canción de los Beatles leyendo directamente la partitura:
"Do - Fa - Sol - La (b) - Sol - Fa - Mi - Fa - Do"
¡Y estaba allí! ¡La reconocí de inmediato, surgida de un oscuro cajón en el que me había estado esperando! Claro que la había oído mil veces antes, pero nunca había sido capaz de "leerla".
"... leer la música ..."
... era ya demasiado mayor para poder leer mucho más. Pero siempre había estado allí la posibilidad y yo la había dejado pasar. Debería haberlo sabido ...
I sholud have known better ... Y más con una chica como tú.
Ow, ow, haaaaa ...

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