¿Cuál es la diferencia entre una gran capital y una pequeña ciudad de provincias?, ¿qué distingue de verdad a un Madrid o Barcelona -pasando por los Bilbao, Valencia, Zaragoza o Sevilla- de las "provincianas" Ávila, Palencia, Soria o Huesca? Es claro que muchas cosas: muchas calles, muchas personas, muchos coches, muchos servicios ..., muchos otros muchos. Pero, para mí, la principal diferencia está en que en éstas últimas puede surgir (y hasta proliferar) la figura del "Cronista", inmensurable hallazgo de la sociedad humana. Y no me refiero al historiador pacato que, con orejeras de burro, limita su campo de investigación -y de saber- al de unas cuantas centurias, insípidas las más de las veces, de la pequeña historia de un pequeño grupo de casas, calles y personas. No, yo hablo del cronista de todos los días, los 365 del año, de esa persona que por curiosidad, necesidad, carácter o casualidad, da en enterarse de todo lo de todos (hasta donde le es posible) los que le rodean para, unas horas más tarde, plasmarlo en una,dos o varias hojas de un diario local, un periódico de provincias. Hablo de un periodísta con mayúsculas, uno de 24 hoas al día.
Y creo que esa figura, ya en desuso, si no en trance de desaparición, merece más reconocimiento que la de todos aquéllos que, siguiendo pautas académicas, profesionales o -también, cómo no, también- políticas han medrado en las redacciones de tandos diarios de tantas ciudades de tantas provincias. Porque ellos no sólo han captado y transmitido la vida de sus propias ciudades sino que han sido, en muchos casos, historia viva de esas mismas ciudades.
No soy hijo, nieto ni bisnieto de periodista. Sólo yerno. Pero sea este mi pequeño homenaje a su figura y a la de todos aquéllos a los que representa.
En mi ciudad todas las esquinas de las calles están rotuladas con sus respectivos nombres. La mayoría de personas de las que desconozco el más mínimo mérito para figurar allí, que lo tendrían, no me cabe duda. Pero no creo que muchos merezcan tanto reconocimiento y aplauso como mi suego, desaparecido en 2001, casi junto con las Torres Gemelas.
¿Para cuándo una calle "Tomás Jaime Castejón"?
(No recojo firmas, sólo agradecimientos).

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