¿Qué es la democracia? ¿qué significado tiene esta palabra? ¿estamos seguros de saberlo?
Lo fácil: “La democracia es el gobierno del pueblo”. Fácil pero falso, es mentira, el pueblo (lo que quiera que signifique pueblo) no pinta nada, o casi nada. Creemos estar en primera línea en la toma de decisiones pero, ni tenemos capacidad técnica para decidir nada, ni sabríamos hacerlo sin mirarnos antes de reojo al de al lado…, a ver qué dice éste. Les aseguro que yo al menos no entiendo nada de nada…, así que como para decidir.
Otra: “Es el menos malo entre los sistemas políticos de participación ciudadana”. Falso también. No es el menos malo, es el peor, y el mejor, no hay otro. No es esa la cuestión, no si se participa de buena o mala manero, sino decidir si de verdad es bueno que la gente participe. Yo lo pongo en duda.
Más: “Es un sistema caro…”. Ahí sí, es caro carísimo, y más en España en la que el sistema es el del 17 x 1. Muy caro. Al menos para los que cotizamos. Los que no cotizan (los que no cotizan de arriba) son los que ponen la mano. Para esos es barato.
Y así podemos seguir diciendo obviedades más o menos acertadas, pero yo tengo otra definición que considero más acertada:
“La democracia es un perfecto sistema de asignación de culpas”.
Claro, votamos, elegimos gente para que nos represente y, a partir de ahí, amigo, tú verás lo que haces porque la culpa de todo será tuya, vuestra, de ellos. Pero no mía. Y así vamos por la vida, sin culpa de nada. Ellos sí, que para eso les hemos puesto, y, por extensión, mi vecino también, que no sé muy bien a quién votó. Y los del partido contrario, y los del mío, y los nacionalistas y los nacionales…
Y claro que tienen culpa, y mucha. Más que nosotros porque tienen más poder, el que les hemos dado. Más poder pero no más responsabilidad. Ésta es nuestra, es intransferible, no podemos hacer dejación de ella.
Así que os propongo hacer una ejercicio de poder responsable (frase muy política, es cierto), os propongo a todos, a los de las primeras filas y a los de la del manco, a todos, azules y colorados, blancos y negros, de aquí y de allá, a todos os propongo darles un susto de muerte, que sepan que estamos, que aunque no nos enteremos de la misa la mitad no tragamos con todo. Que se acojonen, que le vean las orejas al lobo, que se crean que les vamos a cerrar el chiringuito, o que vean que se lo cerramos.
Os propongo, a todos, no volver a votar. A nadie…, es que los que vienen…, es que los que se van…, no, a nadie. Es que si bisagra…, es que si nuestro sentimiento nacional…, es que lo verde es tan bonito…, no, a nadie. Es que mi abuelo…, es que el suyo…, es que García Lorca por aquí, es que Calvo Sotelo por allá…, que no, que a nadie.
Así, definitivamente, la culpa será nuestra…, que ya lo es.
¿Os apuntáis?

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