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viernes, 20 de mayo de 2011

DIFERENCIA DE TRATO

Hoy no tengo ganas de esto. El día ha ido razonablemente bien pero, a última hora, alguien cercano a mí me ha acusado –indirectamente- de tratarle de diferente manera a los demás, concretamente a los demás de su mismo nivel. Y mi primera reacción es de negación y punto, yo no trato, al menos conscientemente, a nadie de distinta manera de lo que haría con cualquier otro por una simple cuestión de enchufismo. Creo sinceramente que siempre he intentado, y casi siempre conseguido, ser ecuánime en mi trato con la gente que me rodea. Pero supongamos…

Supongamos que puede ser, que esté siendo. ¿Es realmente posible? Veamos:

RAZAS: Trabajo con gitanos, negros, magrebíes, hispanoamericanos, algún que otro eslavo… Me llevo con todos igual que con los españoles, mal (me llevo mal con casi todo el mundo) pero igual de mal que con los de aquí.

SEXOS:  Conozco personas de los cuatro sexos (no me piden que los enumere, por favor), y ninguno de los cuatro me interesa especialmente. Las mujeres tampoco, qué quieren que les diga. Así que por aquí la cosa va bien.

CULTURAS:        Me refiero a nivel cultural, a educación recibida, a capacidad intelectual, a intereses distintos de los más mundanos (los míos lo son bastante). Y tolero a todos y todos me toleran a mí. Creo…, digamos que sí.

HIJOS Y DEMÁS: Rotundamente no. Ya es bastante duro tenerlos, criarlos, sufrirlos y sufrir con su sufrimiento, intentar ayudarles y, casi siempre, no saber cómo, no dormir tantas noches, soñar tantos días con el descanso nocturno, dudar entre si estar cerca o alejarte, dudar si tirar de la cuerda o, como esos pescadores expertos, soltar el hilo para que no se sientan agobiados, dudar de si sabes lo que les conviene o lo saben ellos, dudar de si sabes más que ellos, dudar de todo pero tener que poner cara de que tranquilos, aquí estamos pase lo que pase, dudar, dudar, dudar como Hamlets de estar por casa, desesperarnos…, pero que no se note, y quererlos…, a veces, de alguna manera, es duro quererlos. Pero lo hacemos, en cualquier lugar, en toda situación, incondicionalmente, porque sí, porque es lo que toca, y no hay más que hablar.

Así que creo que no, nadie puede acusarme gratuitamente de tratarle de un modo diferente sin pruebas concretas, no sólo con la mala sensación que puedan tener…

Salvo que sean ellos los que quieran tratarme diferente a mí, los gitanos, negros, moros y güevones, porque así mantienen su status de minorías oprimidas, los otros sexos porque pueden seguir saliendo en prensa, radio y televisión manifestándose indignados por tamaña discriminación, los incultos porque al quejarse de que les llame tonto pueden disimular su tontería…, y su mala suerte (pero no es culpa mía), y mis hijos…, no lo sé, ¿por qué habían mis hijos de acusarme de trato distinto? ¿He hecho algo realmente mal como para provocar ese sentimiento? ¿Soy yo?

¿O son ellos?

Soy fan tan incondicional de ellos como de Mourinho, pero hoy me siento inocente…, aunque sólo en parte.

Aunque esto es España y todo el mundo mira hacia otro lado me queda la mala sensación de si, después de todo, no habré hecho algo mal.

¿Es posible?)

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