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viernes, 20 de mayo de 2011

A VUELTAS CON BIN

El ser humano es (dicen) voluble y su memoria tiende a flaquear tanto más rápido cuanto mayor ha sido la impresión inicial que un hecho concreto ha dejado su impronta en nosotros. Ayer matábamos entre todos a Bin Laden, hoy volvemos a nuestra digna postura habitual y nos lamentamos de no haber podido pillarlo vivo para poder juzgarlo a la vista de todo el mundo, con luz y taquígrafos, dando ejemplo de hermanez, igualitez y fraternitez, que para eso somos seres humanos, y europeos por más señas.

Nadie parece haberse escapado a semejante abducción, y el propio Vargas Llosa, que venía tan contento a Madrid a recordar sus años mozos, acosado por un intrépido reportero, se ha visto obligado (me lo ha parecido) a decir que sí, que qué lástima, que mejor vivo que muerto. Lo ha dicho, aunque creo que con la boca pequeña. Pero no ha sido sólo él, todas las columnas de opinión de los periódicos de hoy abundaban en los mismo: “estos americanos…, mira si no habrían podido…, qué poco les costaba…, si total no estaba armado, si no tenía ni media torta…, (…), si hasta parecía guapo…”

Pero así funcionamos con todo. ¡Coño!, si ayer, sin ir más lejos, en el Nou Camp, el público enfervorecido, tan catalán y no-español él, tan amante de las tradiciones propias, tan antitaurino en fin, gritaba ¡Olé, Olé! en algunas fases (pocas) del encuentro. ¿No hubiese sido más apropiado algo así como…, no sé ¡Fuet, Fuet!, que suena parecido y molt catalá. Pero la memoria es corta, ya les digo.

Pero no la mía, no, la mía no. Yo sigo teniendo grabadas a fuego en mis meninges aquellas imágenes de palestinos alborozados, abrazándose locos de alegría, mientras miles de neoyorquinos caían por las ventanas de las Torres o eran sepultados por ellas. Esos mismos palestinos de Hamás y Al-Fatah que hoy, entre abrazos de reconciliación, lloraban por la emoción del amigo perdido, con mocos y todo. Allí estaban, en fila, uno al lado del otro, todos iguales, imposibles de diferenciar, siempre  la misma barba, pelos que parecen escapárseles de las mismísimas narices. Feos de cojón.

¿No será que no han visto nunca a un barbero?..., ¿Y si en lugar de Marines les mandásemos un comando de Gillette?..., ¿no sería mucho más civilizado?

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