Powered By Blogger

viernes, 20 de mayo de 2011

CAMBIO DE TERCIO

¡Qué racha! Será la Primavera, será la Semana Santa recién cumplida, será alguna extraña alergia a algún no descubierto todavía tipo de polen, será lo que sea pero llevo unos cuantos días en que, nada más sentarme delante del teclado, me sale una vena personal, íntima y –lo reconozco- un poco pasada y muy, muy pesada que me está dejando sin seguidores, sin blogueros incondicionales, sin fans para esta rutilante estrella de la red recién nacida hace dos meses.

De hecho, éste es el segundo intento de hoy. El primero lo he tenido que desechar por excesivo y por ciertos riesgos colaterales que su lectura podría haber provocado. Lo he desechado pero no borrado. Lo guardo con celo en mi ordenador. Al fin y al cabo estas notas no surgen de la nada sin esfuerzo, son el resultado de pequeños partos intelectuales y tampoco es cosa de desecharlos sin más.

Así que, tras un primer tercio de varas en el que he procurado perder un poco de mi primitivo impulso de hablar de mí, después de un segundo tercio en el que un par de banderillas me han dejado bien colocado, me dispongo a afrontar el tercio definitivo, la faena de muleta (espero que, cuando menos, aseada), y, desde los medios, voy a ser popular y populista, abierto al mundo  y facilón, seré breve y conciso para no cansar, hablaré de algo que todo el mundo entiende y todos padecen: el fútbol, y más concretamente el partido de ayer del Madrid y el Barcelona. Hablaré de la entrada de Pepe, dura, sí, pero no de roja, de la táctica de Mourinho, fea, dicen, pero la única lógica en una semifinal de Champions contra un equipo como el Barcelona, de Alves, merecedor mil veces de la expulsión durante su carrera, y ayer también, de Pedrito, con la cara destrozada por un encontronazo en el pecho, de Marcelo, que aún no sé si sí o si no, de Di Stéfano, que aún no sé si ha dicho algo pero mejor que no diga nada, de las tertulias de hoy tan manidas por oídas mil veces, que si uno quiso pero el otro no, que si un triunfo del fútbol, que si sólo uno propuso…

Pero, atentos, que ya el Presidente se remueve en su asiento y debo entrar a matar antes de que empiecen a sonar los aviso.

Ahí va, recibiendo, como los auténticos maestros, como los más valientes, esperando la embestida sin temor, cargado con el convencimiento que da estar en posesión de la vedad:

Nosotros tenemos razón y ellos no. El fútbol lo pusimos los dos y nos lo quitó el árbitro y… (para el descabello) ¡ojo con el partido de vuelta, nois, que aixó no està tancat!

No hay comentarios:

Publicar un comentario