El toro de Osborne, Ulloa ópticos, la tamborrada de San Sebastián, Franco en su Rolls camino del palacio de Ayete, el Azor, el "Mortadelo", la tele Iberia , el UHF, las series televisivas: El Virginiano, Tierra de gigantes, Viaje al fondo del mar, ..., las "Novelas" de por la tarde, el Estudio 1, el cuarto de fotografía de mi padre, el puente de hierro, el puerto de Azpiroz, las maletas corriendo (se lo juro) puerto de Azpiroz abajo, el colegio Sánchez Toca, El Jabato, los canelones de mi madre de los domingos, la diabetes de mi hermano mayor, el silencio de mi hermano mayor, el silencio de mi hermano menor, ... la mirada de mi padre ..., la Fanta de naranja de mi hermano pequeño, los Chiripitifláuticos: Valentina, Locomotor, El Capitán Tan y el Tío Aquiles, mi triciclo roto con el que jugaba a conducir un coche en viajes imposibles, la hucha que mi padre colgó en la puerta de la cocina para que toda la familia ahorrase para el coche, el taburete con mi nombre, las literas de tres pisos del cuarto de los chicos, el desdén de nuestras hermanas mayores, los golpes de mi hermano mayor, la tienda de chuches (entonces no se llamaban así, paparruchas les decía mi padre) “La Alicantina”, la Pastelería Barrero , el cine Bellas Artes, el Palé (después Monopoly), el Strombecker (derrotado por el más económico pero de peor calidad Scaléxtric), la mesa de uralita roja y negra de la cocina, la zapatilla de mi madre corriendo tras de mí por el pasillo acompañada de los mil demonios que habitualmente se la llevaban ...
En fin, mil cosas y mil más que no digo.
Pero todas, salvo algún accidente geográfico y la maldita enfermedad de mi hermano, que lentamente pero con tozudez sigue llevándoselo por delante, todas, digo, han desaparecido arrastradas por esa riada inmisericorde que llamamos el transcurso de la vida.
Y sólo he rememorado mi infancia ... del resto mejor no hablar.
¡Ah!, se me olvidadaba el juego de "Los Mil Hitos", ¿lo recordáis?

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