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viernes, 20 de mayo de 2011

POLÍTICA FUTBOLERA

¿Qué es lo que más nos gusta en España(s)? El fútbol, claro está. ¿Y, después del fútbol?, ¿hay algo más?, ¿algo que se le parezca? La política, claro está también. ¿Y por qué el fútbol y la política?, ¿por qué no el fútbol y el chorizo de Cantimpalo?, ¿o el fútbol y las películas de Almodóvar (a quien Dios confunda)?, ¿o las películas de Almodóvar (a quien Dios confunda) y la política? Fácil: porque son la misma cosa, un espectáculo en el que por el módico precio de una entrada (a un estadio o a un meeting) puedes jalear a tu equipo e insultar al contrario con total impunidad legal, ética y moral. Hasta te reirán las gracias si tienes un mínimo talento para la bufa.

Y sin son la misma cosa deberíamos poder establecer alegres paralelismos entre uno(a) y otra(o). Veamos, por puestos.

El portero. En el fútbol es el responsable último de que la pilota (esto es un homenaje a él ya sabe quién) no entre en la portería, con el consiguiente jolgorio de la hinchada contraria. ¿A quién deberíamos asignar este papel entre nuestros queridos políticos? No hay duda alguna, a Rubalcaba, capaz de frenar cuantos asaltos contrarios contra su portería se produzcan, con todas las armas y artimañas propias de su profesión, con salidas por alto con la rodilla por delante y, llegado el caso, palomitas increíbles cerca de ambas escuadras. Sin duda alguna, el número uno: Iker Rubalcaba.

En la línea defensiva la cosa se complica, y no por falta de efectivos sino, por el contrario, por el exceso de elementos cuyas mayores capacidades consisten únicamente en el freno y destrucción del juego contrario. Aquí tenemos un gran número de candidatos al podio político-futbolero, contando incluso con las inevitables cantadas que como un Piqué cualquiera están expuestos a cometer. Pero, si me permiten, mi preferido para el puesto sería José Antonio Alonso, portavoz del PSOE y elemento que, siendo que nunca dice nada, despide un aroma de efectividad indudable. Sería nuestro Carles “Alonso” Puyol.

En la zona de los medios la cosa es fácil, y más en estos tiempos cuyo signo es el de control del balón, moverlo de un lado para otro, marearnos y…, por aburrimiento del contrario, llegar a la portería contraria. Así que aquí debemos fijarnos en los primeros espadas, los jefes del cotarro, los cabeceras de cartel. Y, dada la actual moda futbolística, el primero entre todos es Rajoy. La toca y la toca, ahora por la izquierda, ahora por la derecha, un pase centrado, una penetración, un paso atrás y… vuelta a empezar. Don Xavi Rajoy. Indudable.

¿Y arriba?, ¿a quién colocamos en las portadas de todos los diarios?, ¿quién dará lustre y gloria a todos los arduos esfuerzos de las líneas anteriores?, ¿quién rematará a puerta con una publicitaria sonrisa las jugadas de sus mayores? Es claro, una mujer, también el signo de los tiempos. ¿Qué mujer? “Karma” Chacón, Cospedal, Leyre (pajín), “Espe”, Santamaría, Rosa Díez… ustedes mismos, elijan, elijan la que más les guste. Yo, por mi parte, me permitiré ser un poco malo y elegir a: Cristiana Pajín (malo por lo de cristiana, claro).

Ya está, pero… ¿no les da la sensación de que algo no cuadra?, ¿no echan a faltar al Gattuso de la política, ese jugador que sirve los mismo para un roto (sobre todo para un roto) que para un descosido, el “a mí la pelota, que los arrollo”, al Víctor, al Khedira nacional, al Gurpegui, al jugador del Athletic…, al león, a la furia española, al jugador de raza, en definitiva?

Pues hete aquí que llega en nuestro auxilio don Marcelino, el presi aragonés, el vocero socialista, y nos dice: “… el político de raza nunca se separa de la gente…” No sé de qué raza habla pero, Marcelino, me has llegado al corazón. Serás muy tonto (que lo eres) pero, sin lugar a dudas, eres también ese político de raza que me faltaba para completar  el equipo. Aunque no sé dónde ponerte. Creo que en el banquillo, con Eva, de suplente.

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