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viernes, 3 de junio de 2011

LA LISTA

Una lista interminable, a eso se asemeja la vida. Ya antes de nacer nos incluyen en varias. La primera breve: ¿será niño o niña? La siguiente infinita: ¿qué nombre le ponemos a la criatura? Aquí la lista se eterniza por una doble vía: la enorme variedad de nombres de nuestro santoral (y no tan santoral) y por la también enorme variedad de familiares y amigos aconsejando la perfecta denominación (que habitualmente coincide con la propia).

Después entras en otras listas: la de vacunas (considerable), la de colegios a los que optar (no tan…), la de actividades extraescolares que, en muchos casos, sirven principalmente para el alterne de padres y madres…, la de “Progresa adecuadamente” o los temidos “Puede mejorar” de los primeros boletines de notas (los PA y los PM son cosas de la modernidad, a mí me ponían directamente Ceros patateros y algún que otro Cinco…, listas.

Más tarde llegan las listas de amigos (y amigas) de tu pandilla: tú sí, tú no…, las de fiestas y sábados noches a los que sobrevivir, las de besos robados o besos imaginados, las de los auténticos (los menos), las de los rincones oscuros…, listas y listas. Listas de peleas y desengaños, de verdades, de mentiras…, de decepciones…, de años, de temores, de tanatorios…, de muertos. En fin, las listas de la vida, que son muchas.

Pero, para mí, ninguna como la lista pública y publicada de las notas del último examen del último curso de tu última carrera. Para mí fue en un septiembre de 1.985, una lista de 15 nombres (15 entre 300)…, y mi nombre estuvo allí. Y lo que más recuerdo es la sensación cierta de que era la última vez, que nunca más estaría en una lista como esa, que, ¡por fin!, todo había acabado. Y había acabado. Jamás he vuelto a pasar por aquello…, me he cuidado mucho de hacerlo.

Así que toda mi compresión y todo mi apoyo a los pobres estudiantes de hoy en día. Porque por más frases razonables y más consejos que queramos darles, la única verdad es que ante es lista (pública y publicada) ellos van a estar solos.

Va por vosotros…, y por este maldito mes de junio que tanto iguala a las personas en esa edad en que se busca un agujero por el que colarse en la vida adulta.

2 comentarios:

  1. No conozco un estado de más desasosiego que el que se padece ante un examen final o de oposición. Mi solidaridad con todos los estudiantes y decirles que hay pocas cosas peores, excluyendo las grandes cuestiones como la salud, la muerte, y el enamoramiento no correspondido.
    ¿Tienen problemas los colaboradores-lectores de este blog para comunicarse en esta nueva sede?

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  2. Ciertamente, los tenemos (o al menos yo, que llevo toda la mañana intentando dejar un comentario a "Mi plantilla") Igual solamente es exceso de tráfico, pero ya me extraña; el caso es que no hay manera de incluir unas líneas, aunque lo mismo luego salen todos los intentos cual ristra de chorizos de Cantimpalos...

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