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miércoles, 1 de junio de 2011

EL PEPINO ATÓMICO

¿Es involución?, ¿es deriva hacia la autarquía?, ¿es un regreso a los cuarteles de invierno de los más profundos sentimientos nacionalistas?, ¿es el fin de Europa?..., ¿tuvo alguna vez Europa un principio?

No lo sé. Ni siquiera estoy seguro de que signifique nada pero soy desconfiado ante las casualidades y, en todo caso, no podía desaprovechar tan magnífico título: El Pepino Atómico. Casi parece un personaje sacado del universo Marvel, de aquellas viejas ediciones Vértice (aún conservo algunas). Pero no es el universo Marvel, es el universo Merkel, de Ángela Merkel que, cual nibelungo Profesor X, mueve de aquí para allá a sus superhéroes en lucha por la supervivencia de su mutante raza. Y de entre todos sus discípulos sobresale uno: El Pepino Atómico, personaje singular surgido de la exposición casual de un pepino español (moribundo de e-coli) a la radiación nuclear derivada del escape radiactivo que se produjo en una central nuclear azotada por un terrible tsunami que asoló toda la ribera del Rhin. ¿No les parece que encaja bien? También podría haber resultado de una extraña mutación de nuestro querido Pepín Blanco, pero de esto no tengo pruebas, todavía...

Sea como sea, la señora Merkel (Marvel, si lo prefieren) se ha embarcado en un extraño viaje en zig-zag: ahora soy europea-ahora no, ahora soy ecologista y vegetariana-ahora no, ahora ayudo a los débiles-ahora les jodo, … Está en su derecho pero…

Sólo dos avisos. El primero: si cierras las centrales nucleares y no consigues (que no lo conseguirá) reducir el consumo de electricidad tendrás que quemar más de lo que sea (con destino al invernadero mundial) o/y (y/o) comprársela a los franceses que tiene ahí al lado, a tiro de piedra, todas las centrales nucleares que les hacen falta más todas las que no queremos los demás. Saque usted las cuentas, Frau Merkel.

El segundo (y no menos importante): si no compra los pepinos españoles, y dado que no creo que se vaya a poner en manos de los franceses también en esto, no lo quedará otra que comprarlos en Marruecos. ¡Pero ojo, que los pepinos magrebíes vienen con sorpresa detrás y a la que te descuidas te los han emplumado!, el pepino y la sorpresa (Goytisolo lo podrá asesorar en estas lides).

Sé que el comentario es un tanto homófobo y anti-Alianza de las Civilizaciones, pero es lo que hay.

Yo por si acaso no me acercaría mucho por allí en los próximos meses.

Por Alemania, digo.  

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