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lunes, 6 de junio de 2011

¡AY, DIOS MÍO...!

“¡Ay, Dios mío…, prefiero no pensar!”

Si una frase puede definir a una persona de un solo golpe ésta es perfecta para mi madre: “ay, Dios mío…, prefiero no pensar!”…, y a otra cosa…, que puede ser desde seguir pelando unas patatas hasta marchar alegre a tomar el sol a la playa de la Concha, pasando por corretear por mil calles buscando un supermercado en el que ahorrar cinco duros (claro, mi madre es de la peseta) en la compra del día…, o de la semana o del mes, que da igual, que cinco duros son cinco duros…. Más cosas: mi madre tiene 85 años y vive sola en San Sebastián, y le apetece regular que nadie vaya a vivir con ella…, si acaso de visita. Así que la frase de arriba, en boca de mi madre, no es la frase de una persona cobarde o pusilánime…, es la frase de una superviviente. Y no saben hasta qué punto. Y algo de mérito tiene Dios en todo eso, aunque sólo sea el haber prestado su nombre para la jaculatoria.


“Yo voto al PSOE porque soy un obrero nato”

Esto me contestó un conocido mío (prácticamente no tengo amigos, pero sí muchos conocidos) cuando le pregunté por la cuestión pocos días antes de las últimas elecciones. Y me contestó con auténtica sinceridad, y un punto de agresividad, no en vano tengo fama de facha entre mis conocidos. Normalmente soy bastante rápido de cabeza, pero no en esa ocasión…, no supe qué contestarle. Al fin y al cabo él tenía razón. Se consideraba no sólo obrero, sino obrero nato. ¿Cómo debatir frente a tanto convencimiento? No hay más que pensar…, quieras o no. El dios de la política no genera gentes cobardes ni valientes, sólo ignorantes.


“Insh’allah”

Aquí no hay nada que decir, nada que comentar. La traducción del árabe sería: “si Dios lo quiere”, pero el significado real, el de a pie de calle es: “con semejante excusa, ¿para qué ocuparme o preocuparme de nada?” Y si no miren esas caras ocultas tras barbas tan profusas que podrían rodear el castillo de la Bella durmiente con la total seguridad de que esta vez el Príncipe Felipe no llegaría a despertarla. ¿Qué hay allí? Pues una vida que para mí la quisiera…, sin dudas de ninguna clase…, todos los problemas resueltos de antemano…, los castigos claros, los premios…, pues eso, el Paraíso…, pero… ¡qué Paraíso!...: un serrallo perpetuo, un harén de primera clase…, o de última, según los gustos…, una barra de bar de aquí a La Meca…, un sofá delante de una televisión en la que sólo ponen fútbol y pelis de Stallone y Swarzenegger…, y todo gratis y sin sensación de hartazgo (para los que pudieran llegar a tenerla, claro está). ¿Y las mujeres?, ¿qué hay de las mujeres? Yo no entiendo mucho de eso (de mujeres quiero decir) pero me parece que tras esos sayones se esconde piernas que no se han depilado desde los tiempos en los que a Favila se lo comió el oso (el de Favila), y quien dice piernas dice lo que ustedes quieran pensar… (mejor no), y bajo esos tocados el pelo debe de ser más o menos como el de Medusa, pero con cucarachas en lugar de serpientes…, y así todo. Con lo que no me queda otro remedio que pensar que este dios lo que genera es unos vagos de tomo y lomo (y ultracuerpos).


¿Y ustedes? ¿Qué frase tienen?

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