Powered By Blogger

lunes, 13 de junio de 2011

ENFERMO

Me preguntan si estoy enfermo, que llevo casi una semana sin decir nada (y eso extraña), si me pasa algo, que ni por político ni por lo social, ni por lo artístico ni por lo personal he dejado huella de aquello que mis conexiones neuronales hayan podido dar en conjugar verbos, adverbios y pronombres para solaz y entretenimiento de tanto bloguero fiel…, que también son ganas.

Así que voy al médico, al de verdad, al de la cosa orgánica y visceral (visceral de vísceras) y me imagino unos completos análisis de sociedad de prevención (M.A.Z., en mi caso). Y en mi imaginación no veo nada malo, nada fuera de sitio…, los triglicéridos bien, gracias, el colesterol de broma, como siempre, la urea y todo lo demás no sé lo que son ni para qué sirven…, pulmones, corazón, abdomen y extremidades varias como de toro de lidia (o de Minotauro si gustan más de la cita clásica)… En resumen, como para vivir cien años, si es que me apetece, que me parece que no.

Visto este fracaso en mi consulta al físico-barbero-cirujano de Noah Gordon se me ocurre revisitar a mis antiguos colegas de la cosa de la cabeza…, de las interioridades de la cabeza, quiero decir…, psicólogos y psiquiatras. Cuatro o cinco años estuve visitándoles. Alguno incluso creo que me visitaba a mí (“… Fulanito, estoy encantado de haberte conocido…”). Pero tampoco, mis tiempos del citalopram son ya sólo recuerdos de un pasado en el que aprendí (eso sí) que tendría que vivir conmigo y con las culpas de conmigo durante el resto de mi vida. Y lo aprendí bien…, así que tampoco es eso.

Es claro, si no padezco disfunción física alguna ni desorden mental de mínimo nivel sólo me quedaba el espíritu, el alma, el néfesch hebreo…, vamos, los curas. ¿Tendré una crisis de fe? (¿qué fe?, me pregunto), ¿mi esencia vital busca en vano un asidero en el vacío? (demasiado melodramático para mi gusto), ¿el Ángel de la Muerte me ha mirado a la cara como en En busca del Arca perdida? (ya quisiera yo parecerme en algo a Harrison Ford o a alguno de sus personajes). Así que las cosas no van por ahí.

¿Pues entonces?, si mi cuerpo (serrano él), mi mente (clara y clarividente) y mi espíritu (demasiado gastado para tener siquiera padecimiento alguno) no son la causa de este desasosiego antiliterario… ¿qué me pasa?, ¿por qué no puedo o no quiero mirar una hoja en blanco con ánimo de garabatear en ella cualquier majadería que a mi ego satisfaga y a ustedes ennoblezca?  Pues se lo voy a decir. Es por asco, por las arcadas que me vienen un minuto sí y otro también, por mi estómago revuelto, por mis tripas rellenas de bilis. Por asco, por asco y por asco. Un asco cuyos accesos vomitivos no se pueden comparar ni con la terrible imagen de una espina de pescado en mi garganta. Asco puro, asco total…, asco.

Nunca hablaré desde este estrado de sus causas, son sólo mías y de los que me conocen en persona…, pero quiero así agradecer el interés de alguno de vosotros (me permitiréis el tuteo en esta ocasión) que se ha interesado, si no por mi salud, al menos por los estragos que ésta pudiese estar realizando en mi actividad en la red. Gracias sinceras, y un saludo.  

P.D.: volveré en cuanto me den (mis vísceras) el alta, que seguro será muy pronto…, rezo porque vuelvan los tiempos felices…

2 comentarios:

  1. ¡Cómo te entiendo...! Si en alguna otra ocasión visitaste mi hueco, verás que Tinker y yo no solemos ser muy regulares... Ël por lo que tarda en escribir, y yo por lo que tardo en digerir según qué cosas. Así que esperaremos con paciencia, y de vez en cuando intentaremos aportar alguna cosa...

    ¡Mucho ánimo!

    ResponderEliminar
  2. Dos semanas ya... ¡Cómo echamos de menos tus comentarios, tus opiniones, tu acidez ocasional, tu alegría más ocasional aún! Seguimos esperando, pese a quien pese.

    ResponderEliminar